Mentalidad de crecimiento


Mentalidad de crecimiento: ¿Qué es?

Los modelos de desarrollo del talento consideran que el esfuerzo y la determinación son dos variables que orientan hacia la excelencia. Junto a ellas, cada vez está adquiriendo más interés la mentalidad de crecimiento (mindset).

mentalidad de crecimiento, altas capacidades

Así, las personas con una mentalidad de crecimiento consideran que pueden desarrollar sus talentos y habilidades a través del esfuerzo, la práctica y la instrucción. En la mentalidad de crecimiento, el talento es algo que construyes y desarrollas, no algo con lo que simplemente vienes al mundo y se mantiene estático.

Cuando se identifica al alumnado con altas capacidades y caemos en una mentalidad fija (en lugar de crecimiento) generamos en ellos unas expectativas que pueden no cumplirse. Si esperamos, por ejemplo, que su rendimiento académico sea excepcional por sus capacidades intelectuales, estamos cometiendo algunas equivocaciones. Entre ellas, son especialmente peligrosas:

  1. Considerar que la inteligencia por sí misma lleva a un rendimiento excelente; ya que no alcanzar los resultados esperados generará una gran frustración en los niños y niñas con altas capacidades
  2. Si pensamos (y hacemos pensar a los niños y niñas con altas capacidades) que el esfuerzo no es necesario dados los dones de los que se disponen, probablemente estaremos guiándolos hacia el fracaso en lugar de cultivar el talento.

La mentalidad de crecimiento en los niños y niñas con altas capacidades permite reconocer los dones que poseen, pero a su vez se les alienta y orienta hacia la mejora a través del esfuerzo, determinación y compromiso con las tareas. Así, el leitmotiv de la mentalidad de crecimiento es “PODER DE MEJORAR”.

Nuestra mentalidad moldea la forma en la que nos enfrentamos a diferentes situaciones. Por ello, la mentalidad de crecimiento se caracteriza por el esfuerzo y la perseverancia.

Cuando recibimos retroalimentación negativa sobre nuestro rendimiento, las personas con una mentalidad de crecimiento muestran diferentes patrones de activación cerebral que aquellos con una mentalidad fija. En el grupo con mentalidad de crecimiento, los recursos de atención se centran en aprender del fracaso, retener nueva información y resistir a los contratiempos.

Los niños y niñas con altas capacidades han de ser orientados hacia esta mentalidad de crecimiento, aprendiendo a mejorar a partir de sus errores y encontrando en ellos la posibilidad de orientarse hacia metas cada vez más complejas.

Esta mentalidad es un aspecto psicosocial enseñable, entrenable y maleable, lo que hace necesario que sea deliberadamente fomentada en la intervención educativa con los niños y niñas con altas capacidades.

Diferencias con la mentalidad fija

A continuación, os ofrecemos una tabla en la que se sintetizan las diferencias entre la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento.

  MENTALIDAD FIJA MENTALIDAD DE CRECIMIENTO
Inteligencia La inteligencia es estática La inteligencia puede desarrollarse
Lleva a un deseo de… Parecer inteligente Aprender
Retos Evitar los retos Enfrentarse a los retos
Obstáculos Darse por vencido fácilmente Persistir e intentar superar los obstáculos
Esfuerzo El esfuerzo es inútil El esfuerzo es el camino al éxito
Críticas Ignorar el feedback negativo Aprender de las críticas
Éxito de otros Sentirse amenazado por el éxito de otros Considerar el éxito de otros como una inspiración
Resultado Estancamiento y menos probabilidad de alcanzar el verdadero potencial Llegar aún más alto, alcanzando el verdadero potencial

Reglas de la mentalidad de crecimiento

A continuación os presentamos las reglas de la mentalidad de crecimiento:

  • Regla 1: ¡Aprende, aprende, aprende!

El objetivo principal del proceso de enseñanza-aprendizaje no es “sacar buenas notas”, sino sacar provecho de cada momento y aprender. Si el alumnado se centra en el aprendizaje, sus calificaciones se verán beneficiadas de ello.

  • Regla 2: Trabaja con pasión y dedicación: ¡el esfuerzo es la clave!

El alumnado debe ser consciente de la importancia de trabajar duro y disfrutar del esfuerzo que invierten. Deben ser capaces de entender que el esfuerzo activa sus habilidades, permitiéndoles crecer.

  • Regla 3: Acepta tus errores y enfréntate a tus deficiencias.

Si el alumnado se deja vencer ante un mal resultado, aumenta la probabilidad de que realicen afirmaciones autorreferenciales negativas, como: “jamás podré entender esto”. Sin embargo, el alumnado con mentalidad de crecimiento acepta los errores cometidos, los evalúa y, a partir de ellos, configura una nueva estrategia de aprendizaje.

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Conclusiones

Si hacemos hincapié en el esfuerzo, los estudiantes trabajarán con una variable que pueden controlar: cómo regular su propio aprendizaje. Así, el alumnado aumentará su motivación intrínseca hacia el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Autora: Patricia Beltrán Pérez

Especialista en Altas Capacidades – Programa Despierta Dénia

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