Doble excepcionalidad en niños y niñas con altas capacidades


Síndrome de Asperger: haciendo visible lo oculto

El concepto doble excepcionalidad, hace referencia a la presencia simultánea en una misma persona de altas capacidades y una diversidad funcional.

Uno de los principales desafíos en la doble excepcionalidad es la relativa al proceso de identificación. Es compleja la visibilidad del fenómeno, dado que existe una tendencia a reconocer al alumnado por sus dificultades, pero no por sus capacidades.

Los datos que arrojan anualmente las estadísticas del Ministerio de Educación en cuanto a la identificación de niños y niñas con altas capacidades nos entristecen, sin parecer que la situación cobre otra trayectoria. Pese a ello, todavía es mucho más preocupante la identificación de los niños y niñas con doble excepcionalidad, como lo son el alumnado que presenta altas capacidades y Síndrome de Asperger.

Es complicado el acceso a los datos sobre la identificación de este tipo de estudiantes, pero no por ello hemos de pasarlo por alto. Hasta el 7% de los niños en edad escolar pueden presentar doble excepcionalidad, aunque la estimación de prevalencia exacta, no se conozca. Este hecho se debe a la falta de conocimiento de la doble excepcionalidad en la comunidad educativa.                                               

Probablemente el Síndrome de Asperger y los trastornos del espectro autista son identificados con mucha mayor tasa que el alumnado con altas capacidades, pero ¿qué sucede cuando son estudiantes con una doble excepcionalidad, cuando son doblemente excepcionales?

Para identificar a los estudiantes con altas capacidades, las centros educativos suelen centrar sus esfuerzos en la evaluación de la inteligencia y de las aptitudes específicas, junto a evaluaciones tales como observaciones de padres y maestros. Sin embargo, los estudiantes con doble excepcionalidad pueden obtener un menor rendimiento en las pruebas de capacidades, como resultado de sus debilidades. Este hecho, todavía convierte en más compleja la identificación del alumnado con doble excepcionalidad.

El papel de la familia es esencial, tanto en la identificación como en la intervención educativa. Una investigación de la University of Western Ontario concluye que, aunque los niños y niñas con doble excepcionalidad es compleja, única y multifacética, las familias destacan algunos puntos en común:

  • Las fortalezas y debilidades de los niños y niñas con doble excepcionalidad son tan extremas que la escolarización puede desencadenar en frustraciones. Estas frustraciones producen sentimientos negativos como baja percepción de competencia escolar, ansiedad o miedo al fracaso en el rendimiento escolar y, bajos resultados académicos.
  • La frustración se traduce en el hogar con llanto, ansiedad y desconfianza.
  • Las familias son quienes inician el proceso de identificación a partir de la frustración de sus hijos e hijas en el contexto escolar.
  • La identificación en la familia depende de factores como los recursos socioeconómicos y la raza. En situaciones desfavorecidas la identificación cuesta más y tienen menos recursos para la intervención.

Sin una clara identificación del perfil de los niños y niñas con doble excepcionalidad, difícilmente podremos proporcionarles la atención educativa que merecen. Sin embargo, sus fortalezas intelectuales son un recurso imprescindible tanto para alcanzar rendimientos excepcionales, como para potenciar sus debilidades.

Cuando se identifica al alumnado con doble excepcionalidad suelen recibir en el contexto escolar adaptaciones curriculares como dar más tiempo en las actividades o ayudas mediante dispositivos tecnológicos, en lugar apoyarse en sus fortalezas y en sus talentos. Además, pueden percibirse distintos y desear la aceptación en su grupo de iguales. Es de vital importancia que el alumnado de doble excepcionalidad participe en grupos de niños y niñas con un mismo perfil cognitivo y personal, que preste especial importancia a su autoestima académica y social. Además de motivarles a partir de sus intereses personales y lo que son capaces de realizar. De este modo, podemos contribuir al desarrollo de sus talentos, habilidades sociales e interpersonales.

Además, las familias se enfrentan al reto de aceptar que sus hijos e hijas con doble excepcionalidad son por un lado muy capaces, pero por otro experimentan dificultades de aprendizaje, lo que les confunde y frustra, por lo que es muy importante el apoyo entre familias. Aunque detectan su frustración con facilidad, no son capaces de conocer que se trata de una doble excepcionalidad, por lo que necesitan la ayuda de profesionales.

Es por ello, fundamental, que las familias estén informadas sobre las excepcionalidades de sus hijos y del asesoramiento escolar y de los centros especializados, para una correcta intervención de este alumnado.

ORIENTACIONES PARA EL desarrollo de las capacidades EN EL ALUMNADO con doble excepcionalIDAD

  1. Favorecer la autonomía de sus hijos, lo que ayudará a una mejor convivencia escolar. 
  2. Valorar sus fortalezas y los pequeños logros. Para un equilibrado desarrollo en la infancia y adolescencia, es importante sentirse valorado, atendido y escuchado, siendo padres y profesorado una fuente de apoyo y refuerzo.
  3. Fijar un objetivo y profundizar en el conocimiento de las barreras psicológicas que pueden impedir su consecución. 
  4. Conceder el permiso del error”: no lo saben todo, y se equivocan como el resto de personas. 
  5. Permitir diferentes tiempos de respuesta. Pueden necesitar más tiempo para la planificación y menos para la resolución o ejecución. 
  6. Utilizar y combinar diferentes vías (visuales, verbales, escritas, auditivas, orales…), soportes y modos de acceso a la información y a la comunicación.
  7. Favorecer organizaciones horarias flexibles, espacios abiertos y mobiliario organizado. 
  8. Provocar situaciones de aprendizaje donde puedan aplicar fluidez, originalidad y flexibilidad de pensamiento en problemas que pueden ser resueltos de distintas formas.
  9. Potenciar los proyectos artísticos como estímulo a su creatividad, imaginación e iniciativa emprendedora.
  10. Aceptar y valorar al alumnado con doble excepcionalidad sin esconder o disimular sus capacidades. 
  11. Ajustar las expectativas a sus capacidades y valorar la importancia de un desarrollo equilibrado integral.
  12. Reducir la presión de factores externos como las falsas expectativas y ansiedad de las familias y del profesorado, que dirigen al alumnado con doble excepcionalidad hacia una elevada exigencia, con las consecuencias que comporta sobre la percepción de su propia imagen y sobre su desarrollo afectivo.
  13. Buscar el diálogo y comunicación con la escuela. Trabajo conjunto familia – escuela tendiendo puentes.
  14. Proporcionar estímulos que posibiliten su desarrollo personal en todos los ámbitos/áreas haciéndole ver que lo que se espera de él o de ella es algo razonable y que puede alcanzarse.
  15. Tener en cuenta el desfase entre unas capacidades y destrezas y entre el desarrollo social y emocional.
  16. Ayudarle a comprender que forma parte de un grupo en el que todos y todas participan y colaboran, sin que por ello se dejen de valorar sus trabajos.
  17. Facilitarle experiencias para afrontar desafíos y abordar retos intelectuales superiores.

Autora: Juana Maria Robles 

Equipo Despierta Linares

 

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