Abordaje familiar del desarrollo de niños y niñas con altas capacidades


Abordaje familiar del desarrollo de niños y niñas con alta capacidad intelectual: Introducción

No existe manual alguno que nos enseñe a ciencia cierta todo lo que entraña la paternidad o maternidad. Es cierto que contamos cada vez con más información y el acceso a la misma se torna más sencillo gracias a medios de comunicación, Internet y redes sociales, lo cual facilita entrar en contacto con diversas orientaciones que pueden servir de guía o apoyo en la crianza de hijos e hijas, como habitualmente se tiende a decir “cada familia es un mundo” y aunque si bien es cierto que existen ciertos patrones comunes propios de nuestra cultura, la forma en la que se decide dar uso de dichas orientaciones son diversas en función de numerosos factores o variables, tales como:

  • El nivel socio-económico y/o educativo del padre y de la madre.
  • El grado en que ambos se implican en cuestiones de tipo educativo.
  • El número de miembros que conviven dentro de la misma familia.
  • El lugar que ocupan dentro de los hermanos (si es el mayor, el pequeño, )
  • La implicación o no de otras personas en la educación de niños/as (abuelos, tíos u otros cuidadores externos a la familia desde el ámbito informal).
  • La propia orientación educativa recibida por el padre y la madre cuando ellos mismos eran pequeños.

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Obviamente, todas estas variables y probablemente alguna más van a estar mediando en el estilo educativo de elección. Sin embargo, el objeto de este artículo va a versar en torno a una variable de vital importancia a la hora de ejercer la paternidad: el propio hijo/a. De hecho, todas aquellas familias que tengan más de un hijo/a probablemente habrán podido comprobar cómo de diferentes son sus hijos/as entre sí en cuanto a carácter, sensibilidad, expresión de habilidades o talentos particulares, grado de sociabilidad, etc., lo cual en consecuencia implica que de necesitar un manual para ejercer la paternidad, tendrían que poseer en realidad uno para cada hijo/a.

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Fases por las que pasa una familia de niños/as con altas capacidades intelectuales

Cuando nos adentramos en este terreno, podemos encontrarnos además con otra serie de particularidades con ciertos rasgos comunes, siempre desde la consideración de la propia diversidad y heterogeneidad y bajo el supuesto de no pretender establecer una norma exenta de excepciones.

En primer lugar, desearía romper algunos prejuicios que rondan también en torno a las propias familias de niños/as con altas capacidades con la pretensión de ir más allá del tópico “todos los padres piensan que su hijo/a es el más listo/a”. Lo que la experiencia nos viene mostrando a los profesionales que nos dedicamos a este ámbito de trabajo es que habitualmente nos encontramos con que esta familias pasan por una serie de fases desde el momento de la “sospecha” hasta aquellas circunstancias que van más a allá del momento de la confirmación por parte de un profesional, generándose habitualmente la pregunta “¿y ahora qué?”.

  1. NEGACIÓN. Cada familia vive su propia normalidad “de puertas para adentro”, por ello aunque se hayan percibido determinadas actitudes, reacciones o comportamientos en el niño/a, incluso siendo aún bebé, la tendencia habitual pasa por encontrar algún tipo de explicación “normal”:

“Empezó a interesarse por conocer las letras antes de cumplir los 2 años, PERO es que siempre le leemos cuentos y será por eso por lo que siente curiosidad”.

– “No había cumplido aún 1 año cuando empezó a interesarse por hacer puzles, PERO esto es normal, porque a mí siempre me ha gustado jugar con ella y como vi que le gustaba unir piezas, empecé a comprarle puzles aunque no fueran para su edad”.

– “Apenas empezó a caminar y cada vez que estábamos en el parque parecía que se preocupaba más por ayudar a otros niños que se hacían daño que por estar entretenido jugando en los columpios, PERO es lógico: en casa educamos para que se respete a los demás y nos preocupemos por ayudar a quien lo necesite”.

  1. NECESIDAD DE CONFIRMACIÓN EXTERNA. Desde luego cabe reseñar la lógica de esta noción de normalidad puesto que “lo normal” depende de cada dinámica familiar y lo que nos percatamos que acaba siendo lo cotidiano en el día a día familiar. Ahora bien, quizá la pregunta que debería hacerse es si esta dinámica es habitual también en el resto de familias, es decir, si el desarrollo de estas habilidades son habituales para otros niños/as de su misma edad cronológica.

Por ello es bastante frecuente que sean personas ajenas al núcleo familiar (amigos, maestros, otros familiares, etc.) quienes les hagan ver que quizá eso que observan y que para la familia es normal, no es quizá lo más habitual en otros niños/as de edad similar.  Este suele ser el impulso que suelen necesitar para tomar la decisión de comenzar una evaluación psicopedagógica desde una actitud de cierto escepticismo al principio, hasta que llega la confirmación a través de un informe y da lugar en consecuencia a la siguiente fase.

  1. CONFUSIÓN. La reacción de numerosas familias cuando reciben la confirmación de que su hijo/a tiene altas capacidades intelectuales tiende a estar impregnada de mucha emotividad donde han de intentar poner orden entre todas las sensaciones y emociones que pueden estar experimentando al mismo tiempo: angustia, orgullo, alivio (especialmente cuando el proceso de evaluación se inició por sospecha de la existencia de algún tipo de problema psicológico), nervios, perplejidad,…. Lógicamente se necesita un tiempo para asimilar en qué consiste realmente toda la información que le viene dada en ese informe.
  2. ACEPTACIÓN. Es importante que los profesionales que hemos llevado a cabo la evaluación les indiquemos que su hijo/a sigue siendo el mismo niño/a antes y después de haber realizado la evaluación, y al mismo tiempo sepamos orientarles acerca de aquellas cuestiones que es importante que conozcan, como son sus necesidades particulares tanto a nivel cognitivo como emocional. En consecuencia la familia empezará a aceptar que la normalidad que han tenido a lo largo de todo el tiempo que ha transcurrido seguirá siendo su propia normalidad, sólo que tendrán que seguir aprendiendo y evolucionando al lado de su hijo/a a lo largo de todas las etapas de su desarrollo.
  3. LUCHA. En la búsqueda de información e ideas que aporten comprensión, se tiende a iniciar una fase que podríamos denominar de lucha, en el sentido en que se busca también que esta normalidad que se vive de puertas para dentro sea entendida también desde el exterior, intentando romper mitos, buscando apoyos de profesionales y movimientos asociativos y tomando contacto con otras familias con las que poder compartir experiencias, anécdotas y desahogos bajo el sentimientos común de estar hablando en el mismo idioma.

Para finalizar, quisiera reseñar que urge que como profesionales aportemos también comprensión al ámbito familiar, que habitualmente tienden a experimentar esta experiencia con elevado grado estrés. Debemos entender que al lado del niño o de la niña con altas capacidades se desarrolla también una dinámica familiar que necesita que nos preocupemos por ellos, de ahí que quisiera concluir con mi frase favorita de Carl Gustav Jung: “Conozca todas la teorías, domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana”.

Autora: Sonia Blanco 

Psicóloga Especialista en Altas Capacidades – Programa Despierta Lugo de Llanera (Asturias)

One thought on “Abordaje familiar del desarrollo de niños y niñas con altas capacidades

  1. Karina -

    Gracias por guiarnos en este camino, que a veces se torna difícil de transitar, es una gran suerte haberte conocido!!

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